Guía de realización de un protocolo de supervisión

GUÍA PARA REALIZAR LOS PROTOCOLOS DE SUPERVISIÓN Y CRITERIOS DE PUNTO FINAL

Un buen protocolo de supervisión, está formado por un conjunto de parámetros que vamos a medir en el curso de nuestros experimentos y que nos van a servir para detectar de la manera más temprana posible, problemas en el bienestar de un animal sometido a un procedimiento experimental.

Es importante que el protocolo de supervisión cumpla dos criterios:

  • Que sea específico de cada procedimiento: debemos usar parámetros que estén directamente relacionados con nuestro experimento. No podemos tener un protocolo estándar para el laboratorio y presentarlo en todos los proyectos.
  • Que sea realista: no debemos incluir parámetros que no vamos a medir realmente o frecuencias de revisión que no vamos a cumplir.

Los animales deben supervisarse desde el inicio del procedimiento, hasta que este finalice. La frecuencia vendrá determinada por:

  • El tipo de proyecto: los procedimientos agudos, como por ejemplo, una cirugía, requerirán una frecuencia de supervisión mínima diaria, mientras que, que en un procedimiento crónico de envejecimiento puede ser suficiente con supervisar al animal 1 vez por semana.
  • Severidad del proyecto: a mayor severidad del procedimiento, los animales van a necesitar una mayor frecuencia de supervisión.
  • Momento del procedimiento en el que nos encontremos: en el ejemplo del caso de una cirugía, es necesario que, en el periodo postoperatorio inmediato, las revisiones sean más frecuentes, como mínimo diarias. Sin embargo, después de los 3-4 primeros días, si vemos que la evolución del animal es favorable y no necesitamos administrar medicación podamos disminuir la frecuencia a una vez cada 2-3 días e incluso semanal cuando el animal está totalmente recuperado.

Hay tres tipos de parámetros que vamos a utilizar, tanto para mamíferos como para peces:

  • Parámetros opcionales: es el investigador quien decide si se van a supervisar o no. Hay que valorar dos cosas: si vamos a ser capaces de verificar dichos parámetros (si disponemos de personal y tiempo suficiente para hacerlo) y si esa información nos va a ser útil. Por ejemplo, debemos valorar si el beneficio de obtener los datos de pesar a un animal para saber si ha perdido peso o no, compensa respecto al posible estrés que le produzcamos. Podemos usar otros parámetros para comprobar el estado del animal. Por ejemplo, si los animales están individualizados, el control del consumo de alimentos y agua se podría sustituir por el peso, y así no les estresamos con la manipulación.
  • Parámetros obligatorios generales: deben rellenarse y controlarse siempre. Son muy sencillos de supervisar: controlar la aparición de tumores, grado de actividad del animal, su aspecto (pelo, heridas, postura…) y el comportamiento (esterotipias, agresividad…)
  • Parámetros obligatorios específicos del procedimiento: en función de nuestro procedimiento tendremos que incluir unos u otros. Algunos ejemplos pueden ser:
    • Cirugías: observar si hay inflamación, infección y como están los puntos en la zona de la sutura. En este caso, sería de baja gravedad encontrar una ligera inflamación, de media gravedad que el animal presente inflamación e infección de la herida y de alta gravedad comprobar que se han abierto los puntos.
    • Procedimientos oculares: habría que definir parámetros relacionados con el aspecto del ojo. Ver si hay secreciones, úlceras, si el animal tiene el ojo entrecerrado…
    • Procedimientos con manipulaciones de fetos: debemos comprobar si hay secreciones vulvares, abortos, problemas en el parto, etc.

MEDIDAS CORRECTORAS

Son las acciones que vamos a realizar para aliviar el sufrimiento de los animales en el caso de que nos encontremos con algún problema.

Debemos aplicarlas cuando encontremos animales con uno o dos síntomas de gravedad baja. Algunas de ellas pueden: ser administrar analgesia si no lo hacíamos, aumentar la dosis/frecuencia de analgésico o incluso modificar el protocolo analgésico (siempre con la consulta previa al veterinario de la instalación), administrar antinflamatorios o antibióticos, proporcionar alimentación húmeda, aumentar la frecuencia de revisión de los animales, etc.

En el caso de que tengamos un signo de gravedad media o tengamos tres signos de gravedad baja, deberemos avisar al personal del animalario y en el caso de encontrar un signo de gravedad alta deberemos eutanasiar al animal inmediatamente.

CRITERIOS DE PUNTO FINAL

Una definición de criterio de punto final podría ser la siguiente: indicador más temprano en un experimento con animales de un nivel de dolor o distrés tal que, independientemente de los objetivos científicos del estudio, debe considerarse para evitar o limitar dicho dolor o distrés tomando acciones como aliviar al animal de dicho malestar, retirarlo del estudio o, en último caso, sacrificarlo humanitariamente.

El objetivo de los criterios de punto final es, por tanto, limitar el sufrimiento de los animales a lo estrictamente necesario. Es moralmente obligatorio buscar indicadores de deterioro del animal para evitar dicho sufrimiento innecesario y, por supuesto, la muerte.

Algunos ejemplos que podríamos aplicar podrían ser: dolor que no se controla con analgesia, pérdida excesiva de peso, sangrado excesivo, inmovilidad del animal, dificultad respiratoria… Estos ejemplos son generales, pero también debemos incluir criterios específicos de nuestro procedimiento: dimensiones del tumor, imposibilidad de expulsar los fetos, úlcera ocular grave, etc.

La muerte no debe ser el final del procedimiento experimental, debemos hacer todo lo posible por establecer indicadores que nos permitan actuar antes de sobrevenga la muerte a causa de dicho procedimiento. Si esto ocurre es que no hemos sido capaces de detectarlo a tiempo y debemos revisar qué es lo que ha fallado (parámetros o frecuencia inadecuados).

Es importante diseñar buenos protocolos de supervisión y aplicar bien las medidas correctoras y criterios de punto final sobre todo por el bienestar animal, pero también porque si un animal tiene dolor o estrés se va ver reflejado en nuestros resultados experimentales. Un animal en buenas condiciones es sinónimo de resultados válidos y reproducibles.